Las carteras suelen diseñarse según el perfil del inversor: conservador, moderado o agresivo. Esta clasificación ayuda a alinear instrumentos y plazos con la tolerancia al riesgo y los objetivos de cada uno.
Perfil conservador
Prioriza la preservación del capital y la previsibilidad. Suele incluir instrumentos de renta fija, plazos cortos o medios y menor exposición a la volatilidad. Ideal para quienes buscan tranquilidad y liquidez relativa.
Perfil moderado
Busca un equilibrio entre rentabilidad y riesgo. Combina renta fija con algo de renta variable o instrumentos mixtos. Permite crecer con el tiempo asumiendo una volatilidad controlada.
Perfil agresivo
Acepta mayor volatilidad a cambio de mayor potencial de retorno a largo plazo. Suele incluir más renta variable, CEDEARs o instrumentos con mayor riesgo. Requiere horizonte largo y conocimiento del mercado.
Definir tu perfil
Un asesor puede ayudarte a definir tu perfil según tus metas, plazo y tolerancia al riesgo. Las carteras recomendadas (por ejemplo conservador, moderado, agresivo) son ideas institucionales que se adaptan a cada caso.